LA DICTADURA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.

Es que no hay democracia. Vivimos la dictadura de la Administración Pública.

Esta frase la escuche hace no mucho de un cliente que acudió a una reunión con una administración pública.

En un primer momento me chocó y discutimos. Yo defendí que hay procedimiento que salvaguardan los derechos del administrado y bla, bla,bla. Pero me hizo reflexionar y, en parte, me convencieron sus argumentos.

No voy a explicar sus motivos ni su problema pero diré que el pobre quedó totalmente a merced de unas providencias de apremio cuando ni le habían dado traslado de expedientes, ni le habían dado tramite de alegaciones y la resolución que le habían notificado -una factura, a grandes rasgos- no le indicaba ni la norma aplicada ni la motivación con base a la cual le giraban el cargo.

A él le habían embargado sin que constase la recepción de la resolución. Este fue el momento en que se enteró, cuando le comunicaron a sus proveedores que le habían embargado sus créditos.

Para no ahondar en la cuestión y hacer muy espeso el post haré el spoiler:
Le dijeron que le quedaba el contencioso y que existían instrucciones de cobrar todo lo que se pudiera o fuera discutible y que, si no estaba de acuerdo, le quedaba la posibilidad del contencioso.

La reflexión que el me decía es que la Administración ha dejado de ser un servicio público para dar soluciones a los ciudadanos sino que era un sistema dictatorial para gestionar las vidas de quienes la integran pero no para servir a quien las paga.

EL SECRETO PROFESIONAL ENTRE COMPAÑEROS. ESE GRAN DESCONOCIDO.

Previo.- Hay supuestos y supuestos. Errores cometemos todos porque errar es humano y perdonar es divino. A veces hay cuestiones que no son relevantes puesto que bien son leves, bien carecen de relevancia bien no le otorgamos relevancia.

El art 5 del Código Deontológico de la Abogacía española dice:

“2.- El deber y derecho al secreto profesional del abogado comprende las confidencias y propuestas del cliente, las del adversario, las de los compañeros y todos los hechos y documentos de que haya tenido noticia o haya recibido por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional.

3.- El abogado no podrá aportar a los tribunales, ni facilitarle a sus clientes las cartas, comunicaciones o notas que reciba del abogados de la otra parte, salvo expresa autorización del mismo.

4.. Las conversaciones mantenidas con los clientes, los contrarios o sus abogados, de presencia o por cualquier medio telefónico o telemático, no podrán ser grabadas sin previa advertencia y conformidad de todos los intervinientes  y en todo caso quedarán amparadas por el secreto profesional.”

Bueno, ayer he recibido una demanda de ejecución de una condena de hacer personalísimo cuya descripción de hechos y documentación que acompaña es la impresión de los correos electrónicos que intercambié con el abogado contrario para llegar a un acuerdo del cumplimiento de un pleito que se transó.

Comprendan mi sorpresa mayúscula cuanto en la redacción de los hecho leo: el letrado del demandado me envió mail de fecha —, que acompaño como documento 1; y así hasta diez de mis mails.

El texto era de lo más correcto y formal pero cómo me volveré a fiar del envío de mail entre compañeros. Seguro que se me pasa el cabreo porque el 99,9 % de los compañeros no hacen esto.

Unos amigos me aconsejaron poner el nombre, apellidos y el ´ .º de colegiada de la compañera. No lo voy a hacer. Lo que si haré es, el lunes, ponerlo en conocimiento de mi colegio de abogados porque esta persona es la tercera vez que muestra un comportamiento no respetuoso con la deontología (las otras dos veces hice caso omiso) . Si lleva tres movimiento extraños conmigo que no habrá hecho a otros compañeros.