LA LABOR PSICOLÓGICA DEL ABOGADO. CÓMO VIVE EL CLIENTE DESCONOCER EL RESULTADO DEL JUICIO.

El post de hoy está inspirado en un amigo tuitero. Desconozco si quiere que lo mencione así que no lo haré. Esta semana tuve el honor de conocer su experiencia como testigo en una vista, de cómo vivió el post-juicio y su inquietud, de cómo queda el cliente sobre el juicio y de cómo sale de un acto tan formal y tan importante.

Él me preguntaba sobre la labor psicológica del abogado con el cliente y cómo creo que el cliente vive el desconocer el resultado del “juicio”.

Creo que este post es muy difícil. Voy a “meterme en un charco”, sin necesidad, opine lo que opine. Disculpadme si no me expreso bien o no consigo transmitir mi parecer. Solamente es mi humilde opinión.

Creo que este post debo estructurarlo en cinco partes.

1.º- CONSIDERACIONES PREVIAS.

Cada cliente es un mundo. No es lo mismo un empresario acostumbrado a los negocios, que implica una probable mayor relación con los Tribunales, que un particular que se va a divorciar, o que un particular que tiene un problema con un vecino; que un fallecimiento y la herencia…

El tema lo voy a plantear desde la óptica de un abogado que lleva asuntos de derecho civil, mercantil y administrativo. La cosa penal es un mundo aparte con unas consecuencias que, mi experiencia en esta jurisdicción, aconsejan no escribir.

2.º- FASE I. ABOGADO-CLIENTE EN EL DESPACHO.

En mi subjetiva opinión cuando una persona entra en tu despacho y te cuenta un problema en el 90 % de las ocasiones acabas empatizando con él.

Esa empatía no puedes trasladarla a tu trabajo pero al final sueles pensar: ¡qué faena¡ para bien o para mal. Por ejemplo, en un desahucio, si quién te cuenta el problema es el arrendador acabas pensando que es lógico, si es propietario, que deba cobrar sus rentas cuando ha cumplido en sus obligaciones. Si la persona es el arrendatario acabas pensando que, claro, el arrendador podría haber tenido más cintura.

En ese momento, cuanto entra una persona en tu despacho, el abogado debe comenzar su labor.

En primer lugar, no debemos mentir. Si el asunto es claro es mejor decirlo, como arrancar una tirita. Mira, vas a perder. Todo lo que sea un resultado positivo será bien suerte y trabajo, bien suerte y mal trabajo del compañero. Yo lo digo y he perdido clientes (o no han vuelto a las siguientes consultas) al no decir lo que quieren oír.

En segundo lugar, debemos explicar cuáles son las posibilidades, si las hay, para que elija la que prefiera y desarrollar las consecuencias de su elección.

En tercer lugar, explicarle que podemos tener toda la” razón moral”, toda la “razón jurídica” y que nuestras pretensiones no sean estimadas. En este momento comienzan los problemas de comunicación y de entendimiento (yo comunico, él no me entiende y yo no se cómo explicar que eso es bastante habitual)

3.º- FASE II. ABOGADO-CLIENTE-ABOGADO CONTRARIO. PREVIO A LA VISTA.

Esta típica situación, si no es explicada en el despacho, puede crear extrañeza y fricción con el cliente.

El cliente, normalmente enconado en su posición (si no, normalmente, habríamos llegado a un acuerdo) no suele encajar bien que bromees con el compañero con el que, “cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”, hasta podría ser amigo personal.

Por otro lado esta el mercadeo, el acuerdo de última hora. Quién no ha cerrado un acuerdo antes de entrar en Sala. Algunos han hecho de esta situación un Arte. Personalmente intento llamar al compañero cuando hay algo que arreglar, otras veces no llamo porque no hay nada que arreglar (también me pueden llamar a mi) y otras llamo para presentarme. En fin, no divaguemos.

El mercadeo es algo chocante para el cliente. A mi me lo han comentado extrañados y con sensación de desasosiego. Cómo explicar qué sus derechos, sus intereses se pueden “gestionar” en dos minutos cuando no has podido en quince, veinte días. Difícil.

Yo los prevengo en el despacho. Le explico que eso puede pasar y, si pasa, mis ofertas serán a) , b) y c) planteadas de modo subsidiario. El interesado en mi despacho, con tranquilidad y discusión entre ambos, decide con calma cual va a ser su decisión. No siempre es fácil cuando afirman tener la razón.

4.º- FASE III.- VISTA

En esta fase da igual lo que expliques porque no te pueden entender. No entienden lo que le explicas porque, simplemente, no es racional.

No te entienden cuando le explicas que el Juez te puede llamar la atención o que, incluso, fuerza que te riña para que no se despiste pensando en la vista de antes, en la que viene después o en si su hijo está enfermo y está preocupado.

No te entienden cuando les previenes que el abogado del contrario puede decir lo contrario de su verdad (o la verdad) y no puede poner mala cara, hacer gestos o aspavientos porque la percepción del juez va a ser mala.

No te entienden cuando le explicas que los van “a tratar mal” porque los van a intentar presionar para que se equivoquen o contradigan.

5.º- FASE IV.- LA POST VISTA.

Este momento es, sin duda, el peor. La persona a la que has asesorado, con la que has empatizado y que, fácilmente, puede haberse convertido en un amigo te pregunta ¿cómo ha ido? ¿cómo lo ves? ¿ganaremos?

Este es un momento durísimo para un abogado. Tú no sabes como va a salir (quién lo tenga claro que me lo diga). Yo no he salido nunca de una vista sabiendo que voy a ganar. He salido creyendo que puedo ganar, he salido contento, he salido mosqueado y he salido pensando que voy a perder.

Personalmente digo lo que siento en ese momento. Aviso de que la sensación no tiene que ser lo que va a pasar o pensar el Juez y plasmarlo en un Auto o Sentencia pero digo lo que pienso. Decir la verdad me ayuda y entiendo que ayuda a quién pide mi asesoramiento pero someto esta cuestión a mejor entendimiento en derecho.

En mi caso, puedo recordar todo tipo de resultados. Vista de creyendo que puedo ganar y no estimaron las pretensiones de mi patrocinado, vista de la que salí mosqueado y ganar con costas y vista de la que salí pensando que voy a perder y claro, perdí.

Para finalizar voy a contar una anécdota que, como es mi blog, acaba bien. Esto fue una vista extrañísima, un desahucio por falta de pago. El juez admitió todas las alegaciones de adverso y no se ciñó a lo que decía la LEC (que me daba la razón). La juez permitió un debate estéril porque el compañero vinculaba una relación mercantil a las rentas debidas y una supuesta compensación de deuda (sin estar justificada la deuda líquida, vencida y exigible). La juez permitió todo tipo de preguntas cuando, procesalmente, no deberían poder abordarse en la vista.

Salimos de la sala y no pude explicar cómo SSª había podido permitir aquello cuando la literalidad de la norma amparaba mi postura, llegué a pensar que podíamos perder, no lo entendía, pero se lo dije al cliente. Simplemente no pude explicar el porqué y sólo puede leerles la norma y explicar lo que yo haría. Les expliqué que yo, si fuera el Juez, estimaría mi demanda y expondría que las alegaciones de adverso pese a haberlas admitido para que no pudiera alegar indefensión no son admisibles por la literalidad de la norma. Así fue la sentencia, tal y como yo la había imaginado. Os dije que era mi blog y en mi blog gano (en la vida real no tanto)