Desde el BOOM de las cláusulas suelo, vivimos una nueva era jurídica donde el derecho donde intervienen particulares muta hacia la protección del individuo no profesional como si fuera una persona poco capaz. Algo a donde la sociedad nos está llevando en estos momentos donde presume que somos incompetentes y se nos tiene que proteger y ayudar.

Roj: STS 3308/2021 – ECLI:ES:TS:2021:3308 es un buen ejemplo de esta transformación:

La cuestión litigiosa se centra en si los daños experimentados durante la rehabilitación y ampliación de la vivienda son de carácter permanente o continuados y, en función de ello, el cómputo del plazo de prescripción de la acción.

Es un hecho probado que tras la ampliación de la vivienda se produjeron daños que en lo esencial provocaron fisuras por insuficiencia del relleno y de la cimentación.

Dichos daños fueron advertidos por el demandante en 2012 y en el 17 de marzo de 2013 fueron examinados por perito designado por la actora. Dicho perito en 2015 emitió un informe en el que se relacionan las fisuras que habían experimentado un aumento de grosor, interponiéndose la demanda el 21 de noviembre de 2015.

De lo expuesto puede concluirse que hasta que se elabora el informe pericial en 2015 el demandante no adquiere conocimiento integral de la entidad y trascendencia de los daños, pues si bien en una primera vista del técnico (sin informe) en 2013 se le avisa del riego existente, es preciso que se instalen testigos (fisurómetros) y se coloquen contrafuertes, para poder concretar las verdaderas causas de los daños y las medidas a adoptar.

En suma, el actor lejos de actuar con pasividad y por el riesgo que entrañaba, adoptó una actitud diligente, reclamando extrajudicialmente al demandado y contratando un técnico para que le asesorara.

De acuerdo con la doctrina jurisprudencial los daños permanentes son los que se agotan en un momento concreto, mientras que los continuados no se agotan en un momento, sino que evolucionan ( sentencias 114/2019, de 20 de febrero, 454/2016, de 4 de julio, 589/2015, de 14 de diciembre, y 624/2014, de 31 de octubre).

Según esta referencia jurisprudencial debemos declarar que no ha prescrito la acción ( art. 18 LOE) dado que la concreción de los daños y la demanda se fechan en el mismo año 2015.

Por tanto, de acuerdo con el art. 18 de la LOE y art. 1969 del C. Civil la acción debió entablarse desde que pudo ejercitarse y ello ocurrió cuando su perito le informó de las causas el año 2015, por lo que debe casarse la sentencia recurrida, sin perjuicio de la devolución de las actuaciones a la Audiencia Provincial, para que con plenitud jurisdiccional y en preservación de la doble instancia (sentencias 491/2018, de 14 de septiembre, y 780/2012, de 18 diciembre), dicte nueva sentencia, con carácter preferente, partiendo de que la acción no está prescrita.

CONCLUSIONES

La prescripción cada día tiene menos relevancia como institución juridica porque se va modificando su interpretación hacia el lado del perjudicado. In dubio pro perjudicado, podríamos decir. Pero idéntica base normativa tiene el instituto jurídico de la prescripción como la acción de reclamación de daños y perjuicios.

Para el dies a quo, ahora tiene relevacia:

  1. Conocimiento de entidad y trascendencia de los daños. Parece una derivación, transformación, mutación o como le quieran llamar de los efectos de la no superación del doble control de la falta de transparencia de cláusulas abusivas en relación al conocimiento real de la transcendencia económica.
  2. La concreción de los daños.

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