EMPATÍA CON EL CLIENTE.

Ayer lo pasé mal. Muchos nervios. ¿Tenía algún problema personal? No. Es la empatía con el cliente.

La mayoría de las veces nos pasa. Los abogados sentimos empatía con el cliente y, si tenemos la suerte de tener algo de trabajo, podemos pasarlo muy mal.

Mi pequeña aventura de ayer es sencilla. Promotor inmobiliario que tiene un edificio sin vender. Llevamos años, !si, años! negociando la entrega. Primero los problemas de riesgos, después la primera fusión fría de cajas, después la compra de la cajas a cajas, la reestructuración orgánica de los puestos internos, etc.

Nosotros no podemos dejan que crean que estamos tensos, nerviosos, que la larga negociación y trabajo se puede quebrar por un simple malentendido en la entrega de un papel original en el momento previo a la firma, etc

Ayer me tuve que coger la tarde libre, son sábados y domingos trabajando para sacar todo a tiempo, como un buen restaurante, los platos en su punto y a la vez. Pues esto es igual.

El abogado debe mantener la serenidad, el temple, y si hay un contratiempo que parezca que no tiene importancia; todo debe parecer que está bajo control aunque sea un caos.