TITULAR DE CUENTA CON EL MUERTO SÍ, PERO NO PROPIETARIO DEL DINERO.

Quién conoce la ley sabe la trampa.

El mítico consejo de esos cuñados –piojos pegados- que dicen: dile a tu padre/madre/progenitor A/progenitor B/progenitor C que te ponga de titular y así tu hermano, hermana o hermane que no los atiente se queda sin nada porque el dinero de la cuenta pasa a ser la mitad tuyo. …. ja,je,ji,jo,ju

La interesante SAP PO 2430/2019, de 11-11-2019, rec 458/2019, ECLI: ES:APPO:2019:2430 –GALICIA CALIDADE- nos remite a una STS del 95 que nos manda al año 1971:

La sentencia del Tribunal Supremo de 19 diciembre 1995 señala: “En línea jurisprudencial, el criterio prosigue con fines ya bien decantados con base, entre otras, en sentencia de 24 marzo 1971:

“Es inaceptable el criterio de que el dinero depositado en las cuentas indistintas pasó a ser propiedad de la recurrente, por el sólo hecho de figurar como titular indistinto,no propietario, porque según doctrina de esta Sala, en el contrato de depósito, la relación jurídica se establece entre el depositante, dueño de la cosa depositada y el depositario que la recibe, no modificándose la situación legal de aquél en cuanto a lo depositado, por la designación de la persona que la pueda retirar; los depósitos indistintos no presuponen comunidad de dominio sobre los objetos depositados, debiendo estarse a lo que resuelvan los Tribunales sobre la propiedad de ellos; incumbe al causahabiente del depositante acción para reivindicar de la persona designada en el depósito indistinto los efectos que hubiera retirado del mismo, sin título para apropiárselo” y así, se ha afirmado en sentencia de 8 febrero 1991:

“… no sólo en la sentencia que cita la recurrente, sino también en la de 19 octubre. 1988, el mero hecho de apertura de una cuenta corriente bancaria, en forma indistinta, a nombre de dos (o más) personas, como norma general lo único que comporta prima facie, en lo referente a las relaciones derivadas del depósito irregular en que toda cuenta corriente bancaria se apoya, es que cualquiera de dichos titulares tendrá, frente al Banco depositario, facultades dispositivas del saldo que arroje la cuenta, pero no determina, por sí solo, la existencia de un condominio, y menos por partes iguales, sobre dicho saldo de los dos (o más) titulares indistintos de la cuenta, ya que esto habrá de venir determinado únicamente por las relaciones internas entre ambos titulares y, más concretamente; por la originaria pertenencia de los fondos o numerario de que se nutre dicha cuenta.[…] sentencia de 15 julio 1993 “…

En los casos de titulares plurales como el que se enjuicia ha declarado esta Sala que el mero hecho de la apertura de una cuenta corriente bancaria a nombre de dos o más personas, lo único que comporta prima facie, como norma general, es que cualquiera de dichos titulares tendrá frente al Banco depositario facultades respecto al saldo que arroje la cuenta, pero no determina un condominio sobre dicho saldo, ya que esto vendrá precisado únicamente por las relaciones internas que medien entre dichos titulares bancarios ( sentencias de 24 marzo 1971, 19 octubre 1988, 8 febrero 1991 y 23 mayo 1992)” y se reitera en la de 15 diciembre 1993: “ha de tenerse en cuenta que si bien figuran en esta clase de negocios unos titulares, que podemos denominar “titulares bancarios”, ello sólo significa que esta circunstancia es más bien operativa para la dinámica del contrato, lo que influye y determina prima facie, en lo referente a las relaciones del depósito que se lleva a cabo, es que cualquiera de dichos titulares ostenta facultades de disposición frente al banco, bien individual o conjuntamente, pero no establece la existencia de un condominio y menos por partes iguales, ya que éste lo fijan las relaciones internas de los titulares y más concretamente en razón a la originaria pertenencia de los fondos depositados y así lo ha declarado esta Sala en sentencia de 8 febrero 1991, que cita las de 24 marzo 1971 y 19 octubre 1988, así como la de 23 mayo 1992, lo que permite que pueda decretarse la exclusión y ajenidad de quien sólo figura como titular bancario y no demostró tener participación personal y directa en la propiedad del dinero depositado, conforme sucede en el caso de autos”; de donde, pues, no cabe presunción ni de titularidad dominical, ni de atribución por mitad o partes iguales, pues ello se relega a la prueba dentro de las relaciones internas entre los titulares bancarios...”.

MORALEJA: No por mucho ser titular en las cuentas se es más propietario 

EL TERCIO DE MEJORA PARA LOS NIETOS “SALTANDO” A LOS HIJOS

Hoy traigo al blog una estupenda ST del TS de fecha 28-9-2005 cuyo ponente don José Ramón Ferrándiz Gabriel Fundamenta en una parte con remisión a la Ley de Toro, al Fuero Real y a la Ley de Bases de 11 de mayo de 1.888.

 En síntesis, sucesores del abuelo paterno (nietos) como herederos y, además, legatarios de cosa cierta, promueven demanda por unos herederos del cuaderno particional del Contador Partidor.

 Causante prelegó bienes a cuatro de sus seis hijos y a ocho nietos, hijos de los otros dos. Instituye herederos a doce legatarios (hijos por cabezas y nietos por estirpes y determina que sus otros dos hijos no reciban nada por haber obtenido en vida cantidades muy superiores a los derechos que pudieran corresponder en la herencia.

 El Contador consideró titulares de un derecho a reclamar legítima los cuatro  hijos instituidos herederos (además de legatarios). En ellas aquél declaró el derecho de cada  uno de los legitimarios a bienes en pago de la legítima estricta, a la cosa legada y a la parte de la  herencia que les correspondía como herederos.

 Cuatro de los ocho nietos del causante se opusieron a ese particular del cuaderno particional, por  entender que no era procedente reconocer a los legitimarios, en la sucesión mortis causa del  abuelo, un derecho a percibir legítima estricta con bienes relictos, añadido e independiente del  derecho a las cosas legadas y a la parte de la herencia que recibian como herederos.

 Por ello, en la demanda, pretendieron que las cantidades atribuidas a los legitimarios  “por su legítima estricta” se distribuyeran entre todos los herederos instituidos, ellos incluidos.

El Juzgado de Primera Instancia desestimó la demanda y denegó modificar las operaciones  impugnadas.

Las razones en que se fundamentó tal decisión fueron dos, según la argumentación  de la sentencia recurrida: el respeto a la voluntad del testador, que quiso diferenciar a sus hijos, por  haber ya recibido dos, uno de ellos padre de los actores, bienes de valor superior a sus legítimas; y  la afirmada imposibilidad legal de mejorar a quienes, como los nietos demandantes, no eran  legitimarios.

 

La STS de 29-8-2005 fundamenta:

 “CUARTO.- En el primero de los motivos los recurrentes denuncian la infracción del Código Civil, regulador de la mejora como una de las dos terceras partes de la legítima de que  pueden disponer el padre o la madre a favor de alguno o algunos de sus hijos o descendientes.

 La sentencia recurrida declaró que ese tercio de mejora solo podía corresponder a los legitimarios  y, por ello, no a los nietos demandantes, que no ostentaban tal condición. Los recurrentes se  manifiestan contrarios a esa interpretación, sosteniendo que en nuestro ordenamiento cabe la  posibilidad de que resulten mejorados los nietos viviendo los hijos.

 

También en este particular debe ser estimado el recurso, por los argumentos que siguen:

 1º) Si sólo se tratara de averiguar la voluntad del testador, argumento que es uno de los que sirven  de base a la decisión recurrida, no habría duda de que aquel quiso mejorar a sus ocho nietos, pese  a no ser legitimarios, pues les legó bienes disponiendo, de modo expreso, que los legados  recaerían en los tercios de mejora y libre disposición (artículo 828 del Código Civil y sentencias de 3 de junio de 1.976 y 7 de octubre de 2.004).

 2º) Aunque la mejora sea parte de la legítima (sentencias de 26 de diciembre de 1.989 y 22 de noviembre de 1.991) y el Código Civil no reconozca conjuntamente a los hijos y  descendientes derecho a reclamar esta última, es interpretado el Código Civil en el  sentido de admitir la posibilidad de que el abuelo mejore al nieto pese a vivir el hijo y, por lo tanto,  pese a no ser el mejorado legitimario de primer grado y, por ende, con derecho a reclamar legítima.

 La posibilidad de que el causante mejore a nietos viviendo los hijos, además de no contradecir  ninguno de los artículos del Código Civil de 1.851.

 

 La referida interpretación la ha admitido la jurisprudencia (sentencias de 19 de diciembre de 1.903, 18 de junio de 1.982 y 9 de mayo de 1.990). En particular, la de 19 de diciembre de 1.903 declaró la  validez de una cláusula testamentaria en que se mejoraba a los nietos viviendo el padre de los  mismos, con apoyo en el derecho tradicional de Castilla, hasta la publicación del vigente Código,  claramente consignado en la ley 18 de Toro. Según la referida sentencia esa norma resolvió las  dudas suscitadas entre los expositores y comentadores acerca del verdadero alcance e  interpretación de las leyes del… Fuero Real referente a la institución jurídica de las mejoras.

 En  resumen, declaró la facultad del abuelo de aplicar el tercio de mejora a favor de sus nietos, aun con  daño y menoscabo de la legitima de los hijos vivos, padres de éstos, sobre dos argumentos: (a) el  respeto que expresó la Ley de Bases de 11 de mayo de 1.888 al derecho anterior (la base 15, a  interpretar junto con la 16, se refería al mantenimiento en esencia de la legislación vigente); y (b) la  conveniencia de facilitar los medios para que el jefe de la familia pudiese atender a las necesidades  y conveniencias de ésta dentro de las restricciones que la institución de la legítima le imponía y  como compensación a su falta de libertad para testar, como no fuera del quinto de sus bienes.”

 

La moraleja de asunto es que a veces conocer la historia del derecho y origen de las instituciones jurídicas de este antiguo país puede hacerte ganar un pleito incluso en aquellos supuestos que todos, en nuestra cabeza, tenemos por más rígidos y estrictos.